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Minjus pide a conductores no exponerse a procesos por flagrancia en fiestas navideñas

Manejar en estado de ebriedad es sancionado hasta con tres años de prisión

El Ministerio de Justicia (Minjus) invocó a los conductores a actuar con responsabilidad en estas fiestas navideñas y no exponerse a procesos por flagrancia por delitos como manejar en estado de ebriedad, cuyas penas van hasta los tres años de prisión.

«La conducción de un vehículo en estado de ebriedad o drogadicción no es una circunstancia menor, es un delito que puede llevar a la cárcel bajo proceso de flagrancia o proceso inmediato a quienes incurran en ello», dijo el titular del sector Justicia.

«Mi invocación es a actuar con responsabilidad y bajo ningún punto de visto conducir bajo esas condiciones que pueden incurrir en delito grave que tendría sentencia con proceso inmediato», indicó a la Agencia Andina. 

Según precisó, el artículo 274 del Código Penal refiere que dicha conducta supone una posibilidad de carcelería de hasta dos años, cuando se trata de un chofer particular, y hasta tres si se es chofer de servicio público. 

Sostuvo que las penas van en el sentido de desincentivar o inhibir a la persona a incurrir en esta conducta delictiva y a actuar responsablemente, con civismo, respetando la vida propia y la de los demás. 

De igual forma, remarcó que el proceso inmediato para la sanción tiene el propósito de agilizar la justicia en aquellos casos donde resulta evidente la comisión de delito o el imputado reconoce su responsabilidad.

«Otro de los propósitos esenciales es no alargar los procesos cuando está  establecido el delito, aliviar la carga procesal favorece al sistema de justicia», añadió tras recordar que el proceso inmediato o por flagrancia delictiva fue aplicado recientemente a la mujer que agredió a un policía en el aeropuerto.

«Es un caso que marca precedente sin duda», dijo el ministro, quien sostuvo que en la pena de seis años impuesta se considera que hubo una agresión y de lo que se trata es  de cautelar el principio de autoridad.

Dijo, además, que debe comprenderse que estas penas pueden tener una reducción sustancial por los beneficios penitenciarios, 

«En cualquier caso de lo que se trata es de la necesidad de garantizar el respeto a la autoridad, que no tiene por qué ser sometida a vejaciones, maltratos, agresiones e incluso arriesgar su integridad», añadió.