Muchas gracias. Buenos días. Soy Aurelio Pastor, Ministro de Justicia del Perú. Quiero empezar esta participación con un breve recordatorio de lo que ha significado en nuestro país la presencia de los grupos terroristas, porque creemos que en este momento en que se acercan a la Comisión una serie de personas que han sido, en su momento, procesados por sus vinculaciones a los grupos terroristas y que hoy reclaman una serie de derechos, la comisión debe escuchar también la voz de los peruanos que no quieren olvidar lo que ocurrió para no cometer el error de que vuelva a pasar en nuestro país.
Sendero Luminoso actuó desde 1980 con acciones criminales que se mantiene hasta hoy. Las víctimas han sido generalmente personas desarmadas, indefensas o rendidas, casi en su totalidad miembros de la sociedad civil. De acuerdo con su estrategia los crímenes tienen el propósito de aterrorizar y atemorizar a los individuos, a fin de imponer su control y organización en determinadas zonas. (Ahí tenemos algunas imágenes que irán acompañando mi exposición para recordar lo que ha significado el terror en el Perú).
La práctica del asesinato, en consecuencia, fue propiamente calificada como acto de terrorismo. Las modalidades de asesinato y de masacres tuvieron una forma extremadamente cruel, comprendiendo degollamientos, lapidaciones y mutilaciones. Sus víctimas fueron personas de todas las edades y ni siquiera los niños se salvaron. Esta insania se mantiene hasta la fecha.
Tenemos entonces que en todo este tiempo los peruanos hemos sido víctimas de crímenes atroces desatados por los movimientos o grupos terroristas, fundamentalmente Sendero Luminoso y Túpac Amaru. Ha sido este el período de violencia más intenso y prolongado de toda nuestra vida republicana. Las víctimas fueron alrededor de 25 mil.; sin embargo las investigaciones de la Comisión de la Verdad en nuestro país, arrojaron un total de casi 70 mil muertos.
La violencia desatada por el terrorismo provocó además grandes pérdidas económicas, expresadas en la destrucción de infraestructura, deterioro de la capacidad productiva, etc. generando una realidad de atraso para millones de peruanos que pugnaban, hasta hoy, por salir de la pobreza.
¿Qué buscaban los grupos terroristas en el Perú?. Confrontar mediante la lucha armada contra el Estado peruano en contra de la voluntad pacífica de la mayoría de nuestros ciudadanos.
Destruir nuestro sistema político y las instituciones de la democracia representativa en el país, con el objeto de imponer un sistema político totalitario, contrario a las libertades, a los derechos fundamentales y al propio Estado de Derecho. Eso fue Sedero Luminoso en el Perú y sigue siéndolo.
Sendero Luminoso, a decir de la Comisión de la Verdad, el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos por el número de personas muertas, desaparecidas o secuestradas, violó leyes nacionales, normas penales internacionales y humanitarias, y perpetró delitos de terrorismo, crímenes de lesa humanidad y graves trasgresiones del Derecho Internacional Humanitario.
Sendero Luminoso planteó su lucha contra la democracia peruana con una estrategia sanguinaria, ocupando y controlando territorios rurales y poblaciones campesinas, esclavizando comunidades indígenas y abusando de ellas con un alto costo de vida y el sufrimiento humano. Esta acción no ha terminado, se mantiene hasta hoy en espacios rurales, con una alta cuota de violencia, con una alianza diabólica con el narcotráfico, del cual hoy forma parte y con la utilización de niños y niñas exponiendo sus vidas al enfrentarlos a los agentes militares.
Sendero Luminoso, desplegó una extremada violencia que comprendió todo tipo de actos de tortura y de currelad excesiva como forma de castigar y sentar ejemplos intimidatorios en la población que buscaban controlar. Además, puso en práctica un dogmático voluntarismo político expresado en un proyecto militarista y terrorista que por cierto, no conquistó un apoyo duradero en la población, especialmente en las zonas rurales.
El proyecto político de Sendero Luminoso, si es que mereciera el nombre de tal, se sustentó en el desprecio a todo valor humanitario, en el desprecio al valor de la vida y en la negación de los derechos humanos. Logró su cohesión interna a través del llamado pensamiento Gonzalo, que reflejó el culto a la personalidad de Abimael Guzmán Reynoso, fundador y líder de esta agrupación criminal, a quien se le consideró la encarnación del pensamiento más elevado en la historia de la humanidad.
Sendero Luminoso desplegó desde el inicio su denominada lucha armada, a través del ajusticiamiento y otras manifestaciones delictivas, incluido el uso de coches bombas en las ciudades.
Sendero Luminoso siempre mostró una apología al terrorismo, ejemplos, llamaron a pagar la cuota de sangre en 1982, inducir genocidios en 1985 y anunciar que el triunfo de la revolución costará un millón de muertos en 1988.
Sendero Luminoso, esto es importante subrayarlo, controló en unos casos, y utilizó en otros, las instituciones del sistema educativo, logrando a través de ellas expandir su prédica y captar a minoritarios grupos de jóvenes de uno u otro sexo en diferentes partes del país. Les ofrecía a estos jóvenes una utopía que les brindaba identidad, pero en la realidad los encerraba bajo una organización opresora, a través, por ejemplo de cartas de sujeción a Abimael Guzmán Reynoso.
Convirtió Sendero Luminoso a los campesinos en la masa que debía someterse a la voluntad del partido, presidido por el presidente Gonzalo.
La disidencia individual en la masa llevó a que los senderistas cometieran asesinatos y aniquilamientos selectivos, y luego la disidencia colectiva los condujo a perpetrar masacres y arrasamientos de comunidades enteras.
Sendero Luminoso no solo practicó la violencia y el terrorismo en las localidades rurales de los andes, la extendió también a los centros urbanos, por ejemplo Lima, la capital, así como otras importantes ciudades del Perú, sufrieron sabotajes, asesinatos selectivos, paros armados y actos terroristas, especialmente bajo la modalidad de coche bomba, como lo señalé.
La visión ideológica de Sendero implicaba la destrucción del viejo Estado, desde sus pilares básicos. Esta concepción los llevó al asesinato, tanto de autoridades locales, alcaldes, gobernadores, tenientes gobernadores, jueces de paz, autoridades nacionales, parlamentarios y otros representantes de los poderes del Estado.
El grupo terrorista Sendero Luminoso, su dirección nacional y su denominada jefatura tienen directa responsabilidad por la comisión de crímenes en el marco de ataques armados contra la población civil cometidos a gran escala, o bien como parte de una estrategia general o planes específicos. Es evidente el menosprecio de la cúpula de Sendero Luminoso para con sus propios militantes, a quienes se los inducía a matar y morir de la manera más cruel y sanguinaria; mientras que sus dirigentes máximos, especialmente Abimael Guzmán Reynoso, permanecían en Lima, exentos de riesgos físicos y privaciones, prácticamente durante todo el periodo de violencia desatada por estos terroristas hasta antes de la captura de su máximo líder en septiembre de 1992.
Respecto a otros países de América Latina, entre 1980 y 1992, el terrorismo que practicó Sendero Luminoso se desarrolló mientras imperaba en el Perú un régimen democrático, con elecciones libres, libertad de prensa y el sistema político más inclusivo de nuestra historia contemporánea. En otras palabras, Sendero Luminoso y otro grupo terrorista, el denominado Túpac Amaru, minaron con sus acciones armadas y crímenes el sistema democrático instaurado en 1980.
Con relación al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), podemos recordar que inició su lucha armada contra el Estado peruano, siendo responsable, según la Comisión de la Verdad, del 1.5% de las víctimas fatales que fueron reportadas. Incurrió en acciones criminales perpetrando asesinatos como, por ejemplo, el cometido contra el general Enrique López Albujar, la toma de rehenes, así como la práctica sistemática del secuestro, crímenes que violan no solo la libertad de las personas, sino el derecho internacional humanitario.
El Gobierno del presidente Alan García, señores comisionados, ha nombrado una comisión presidida por el escritor peruano, Mario Vargas Llosa, a efectos que impulse la construcción de un Museo de la Memoria en honor a las 25 mil víctimas del terrorismo, casi 70 mil según la Comisión de la Verdad.
El distrito de Miraflores, fue uno de los distritos de Lima más atacados por la insania de Sendero Luminoso: ataques reiterados a la sede del Banco de la Nación, en la avenida Pardo, colocación de coche bomba en el jirón Tarata, o la voladura de la sede del Instituto Libertad y Democracia en la avenida Benavides. Su actual alcalde ha decidido ceder un espacio físico para la construcción del Museo de la Memoria en el Perú.
En el Perú, el juzgamiento a los terroristas se ha llevado a cabo conforme a estándares internacionales -el Presidente de la Corte Suprema detallará más al respecto- en materia de de derechos humanos, con pleno reconocimiento de las garantías judiciales y acceso al debido proceso. Para tal efecto se modificó la legislación antiterrorista y de conformidad con la sentencia del Tribunal Constitucional y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Recordar, señores, es importante en estos espacios a donde recurren eventualmente los terroristas a pedir los derechos o el respeto a los derechos que ellos no fueron capaces jamás de reconocer en el resto de los peruanos, especialmente en los niños y en las personas más pobres de las comunidades nativas y de las zonas rurales. Esto fue Sendero Luminoso, no hay que olvidarlo, porque el Perú no lo ha olvidado.